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Unidad de Córnea

Unidad de Córnea

La Unidad de Córnea está dirigida en Innova Ocular Virgen de Luján, en Sevilla, por el Dr. Francisco Argüeso Díaz-Trechuelo, director médico de la clínica.

La córnea es un tejido diseñado específicamente para transmitir la luz al interior del globo ocular; se trata, por tanto, de una estructura avascular (esto es, sin vasos sanguíneos) que capta el oxígeno del medio ambiente a través de su cara externa y su cara interna mantiene contacto con el humor acuoso (que es el líquido que tenemos en la parte anterior del globo ocular). Su espesor medio es de 0,5 mm en la zona central y a medida de nos alejamos del centro aumenta dicho grosor.

Presenta tres capas: epitelio, estroma y endotelio.

La primera es la más externa y nos sirve para protegernos de las posibles agresiones externas; se trata pues de una “especie de piel” de la córnea.

El estroma es la capa central y está formada por colágeno fundamentalmente; de la correcta ordenación de estas fibras de colágeno, depende que la córnea mantenga su transparencia.

Por último, la más interna es el endotelio; esta capa no tiene capacidad de regeneración y, por tanto, vamos perdiendo sus células con la edad. Además, este número de célula endoteliales puede verse disminuido por cirugías o por enfermedades de la córnea (distrofias). Por debajo de un número crítico de células endoteliales, el humor acuoso que está dentro del globo ocular puede pasar las capas de la córnea y hacer que ésta pierda su integridad.

Dentro de la patología relativa a la córnea podemos encontrarnos con:

- Queratocono: se trata de una debilidad de las fibras de colágeno que provoca deformación de la córnea resultando en una protusión con adelgazamiento de la córnea; esto puede conducir a un astigmatismo alto y a una disminución de la agudeza visual. Para el diagnóstico y seguimiento de esta enfermedad es de vital importancia la topografía con cámara Scheimpflug (Pentacam). Una vez lo hayamos diagnosticado, debemos frenar la progresión de dicha patología; para ello, disponemos de las técnicas de refuerzo corneal (Cross-Linking) y de implantes de segmentos de anillos intracorneales. Las primeras logran fortalecer la córnea mediante la instalación de vitaminas B en colirio y la exposición a una fuente de luz de una determinada longitud de onda. Con el implante de anillos intracorneales, conseguimos disminuir la irregularidad en la curvatura de la córnea generada por las debilidad del colágeno del paciente. Ambas técnicas se realizan en quirófano mediante anestesia local.

- Queratitis: se trata de una inflamación de la córnea que puede deberse a distintas causas. Una de las más frecuentes es la infecciosa, ya sea por virus, bacterias, hongos y amebas. En el caso de las víricas tenemos que descartar queratitis herpética si el paciente presenta cuadros recurrentes y en el caso de usuarios de lentillas es importante valorar la presencia de hongos y amebas. Estos últimos agentes son potencialmente más peligrosos y pueden requerir el uso de colirios de antibióticos reforzados.

También hay afectación de la córnea en pacientes con ojo seco. En estos casos, el tratamiento es con lágrima artificial es fundamental y no solo deben emplearse cuando el paciente presenta síntomas, sino que debemos pautarlas todos los días de modo preventivo. Si con estos no es suficiente, podemos valorar la colocación de tapones de punto lagrimal para aumentar la cantidad de lágrima en contacto con la superficie ocular. Otra opción terapéutica lo constituye el uso de colirios de suero autólogo. Se trata de un colirio fabricado con la sangre del paciente debidamente tratado que nos aporta factores de crecimiento que ayudan a la reparación del tejido lesionado por la sequedad.

- Queratalgia traumática: Se trata de un episodio de dolor ocular normalmente a primera hora de la mañana e incluso de madrugada que suele ocurrir con el primer parpadeo del día. Provoca dolor y sensación de cuerpo extraño provocado por una alteración en la primera capa de la córnea que con el dicho parpadeo se erosiona y provoca una pequeña lesión epitelial. Normalmente existe un antecedente traumático; el paciente suele contarnos que hace un tiempo su hijo/a le metió el dedo en el ojo o que se dio con un folio en el ojo,… Estas situaciones provocan una lesión en el epitelio (primera capa de la córnea que nos protege del medio ambiente “a modo de piel”) que no cura completamente sino que genera una irregularidad en esa capa y condiciones que el roce mecánico de los párpados pueda volver a abrir dicha lesión en un futuro.

Una vez nos encontramos ante un episodio agudo, se trata mediante lágrimas artificiales y geles lubricantes; si con esto no es suficiente, debemos planearnos desbridar (limpiar) la lesión en la lámpara de hendidura de la consulta mediante anestesia local para estimular el nuevo crecimiento de esa capa sin irregularidad. También podemos usar el láser Excímer para conseguir el mismo objetivo (PTK o queratectomía fototerepéutica); el láser eliminará esa lesión y estimulará la formación de uniones celulares más potentes que disminuyan la probabilidad de nuevos síntomas.

- Leucomas o cicatrices corneales: nuestra córnea debe ser transparente para que pueda pasar a través de ella la luz de forma correcta. Diversas causas como por ejemplo infecciones por lentes de contacto, distrofias corneales y traumatismos, pueden causar una disminución de la transparencia corneal y provocar disminución de la visión y/o alteraciones en la calidad visual. Es muy importante una exploración meticulosa en la lámpara de hendidura para descartar la presencia de estas opacidades.

- Distrofias corneales: se trata de enfermedades de la córnea en las que de un modo precoz se van perdiendo las características de dicho tejido para transmitir la luz de modo correcto. Una de las más conocidas es la Distrofia endotelial de Fuch; en dicha patología se pierden células endoteliales de modo acelerado y la córnea no es capaz de mantener su transparencia, ya que estas células son las encargadas de que no se acumule agua en exceso en la córnea. Así, al no poder realizar su función de modo adecuado, se va acumulando un exceso de agua en el espesor de la córnea. Esto se traduce en disminución de la visión al despertarnos, sensación de visión nublada y puede llevar a dolor si se forman una “vesículas” en el epitelio de la córnea. Lo diagnosticamos mediante la observación minuciosa en la lámpara de hendidura en consulta y realizando una prueba inocua y no invasiva llamada contaje endotelial (mide el número de célula del endotelio corneal).

El tratamiento de esta patología se realiza mediante un trasplante de endotelio corneal; en dicho procedimiento, se recambia solamente la capa lesionada de la córnea y, por tanto, el paciente presenta un postoperatorio más confortable y con una recuperación más rápida que si realizamos trasplantamos la córnea de modo completo. Es importante descartar esta patología antes de la cirugía de catarata puesto que en el caso de catarata duras o complicadas podemos agravar córneas que tengan un daño incipiente.

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